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Conocimiento para intervenir

Cuidados, información y vejez

Foto que muestra la cantidad de público asistente y al fondo la mesa en que los invcestigadores presentaron sus trabajos
Fecha: 23/12/2014
Autor: INMAYORES

El libro Las personas mayores ante el cuidado. Aportes de Inmayores para la construcción de un Sistema Nacional de Cuidados, reúne cuatro investigaciones: “Personas mayores en Uruguay: configuraciones familiares, participación social y detección de dependencia”, de Mariana Paredes y Robert Pérez Fernández; “Los significados del cuidado desde la perspectiva de las personas adultas mayores. Estudio cualitativo en la ciudad de Montevideo”, de María Carbajal y Fernando Berriel; “¿Qué nos dicen los expertos sobre el cuidado de calidad de personas mayores? Un análisis de género”, de Karina Batthyány, Natalia Genta y Valentina Perrotta; y “Demoras, diagnósticos y tratamientos para las personas con demencia en el sistema de salud de Uruguay: un análisis de situación”, de Robert Pérez Fernández.

En la presentación, realizada el 19 de diciembre, hicieron uso de la palabra la directora del Instituto Nacional del Adulto Mayor – Inmayores, Adriana Rovira; el Director Nacional de Políticas Sociales, Andrés Scagliola; y los equipos de trabajo de la Universidad. Por otra parte Manuel Píriz del Observatorio Social (Dinem-MIDES) y Soledad Rodríguez de Inmayores presentaron el Módulo de vejez de ese sistema de información.

Investigar para cuidar

Al dar la bienvenida, en referencia al libro de cuidados y personas adultas mayores, Adriana Rovira refirió al problema de la escasez de información existente y lo que eso representa para la toma de decisiones; señaló que esta publicación intenta abordar áreas que hasta el momento eran inexistentes, como el discurso experto, los arreglos familiares y la dimensión de la subjetividad en torno al cuidado, e indicó por otra parte que la población mayor presenta un doble rol de prestadora y de demandante de cuidados.

Señaló la importancia de presentar estas investigaciones en lo que es el trabajo actual hacia el Sistema de Cuidados. El mismo coloca el acento específicamente en la realidad de las personas mayores para pensar los cambios que definirá la política pública futura. Y recordó que las personas mayores dependientes son una de las poblaciones prioritarias del sistema, junto a la primera infancia, las personas con discapacidad y las mujeres en general que realizan los cuidados familiares.

Andrés Scagliola expuso seguidamente algunos puntos de reflexión. Los mismos refutaban los obstáculos presentados cuando el tema comenzó a plantearse en la agenda política. El primero se trataba de un cuestionamiento a la propia noción de cuidado. De esta manera, señaló, hubo que diferenciar el cuidado de otras áreas como lo son la salud o la educación; y subrayó que cuidados es una redefinición del campo de acción del gobierno.

Un segundo elemento era el cuestionamiento sobre la adecuación de un sistema de cuidados en el Uruguay, y de si acaso existía como demanda social. La respuesta fue la apertura de un espacio de participación para identificar si se trataba de una necesidad real de la sociedad civil. Más de 3200 personas de todo el país participaron de los debates mostrando la necesidad de implementar un sistema de cuidados.

Un tercer cuestionamiento planteaba que si bien se comprendía que los cuidados son un derecho, se trataría de una política cara. Por eso “nos dedicamos a demostrar que se puede hacer; más aun en una coyuntura económica del país que no para de crecer”, planteó, y enfatizó que es más caro no tener un sistema de cuidados que tenerlo.

El cuarto cuestionamiento era la inexistencia de instrumentos para medir la dependencia de algunas personas usuarias potenciales del sistema. Por ese motivo indicó que “en estos cinco años nos volcamos a construir el baremo de dependencia, entre otros instrumentos”.

El quinto cuestionamiento decía que no hay suficiente conocimiento para el desarrollo de una política tan compleja como los cuidados. En tal sentido respondió que se produjo investigación para desarrollar una política basada en información de calidad.

También se cuestionaba, en sexto lugar, que la implementación de un sistema de cuidados no se trataba de una prioridad política; y recordó que por ello los cuidados se constituyeron en parte del programa de gobierno entrante.

El séptimo punto aludía a quién es el sujeto del cuidado, es decir, a quiénes son los actores colectivos que monitorearán la calidad de la política. Planteó que a su parecer es este el punto más abierto y que se va a demostrar en la práctica que no es un sujeto homogéneo o único; sino un sujeto plural de la sociedad civil.

Resultados

En relación al trabajo de Paredes y Pérez Fernández, éste último señaló al presentarlo que partieron de la información recabada en la Encuesta de Dependencia realizada en 2012. Explicó que la misma realizó aportes de información en referencia a las personas mayores y la dependencia, así como sobre sus configuraciones familiares fuera del hogar, sus redes potenciales de apoyo y sobre la participación social de las personas mayores. Señaló que la población de mayores del país presenta mayor autonomía comparativamente a otros países de la región, alcanzando a un 83,7% de personas adultas mayores sin dependencia. El apoyo que reciben las personas mayores en estas situaciones reside básicamente en las redes familiares, más allá de la configuración del hogar.

María Carbajal presentó el trabajo que realizó en coautoría con Fernando Berriel. El mismo indaga las expectativas y significados sobre los cuidados de las personas adultas mayores de Montevideo; y vincula además estos significados con el tipo de hogar y las relaciones familiares. Es un estudio cualitativo, a partir de 34 entrevistas en profundidad a personas mayores de 75 años tomando en cuenta el nivel socioeconómico, el tipo de hogar, las relaciones familiares y el género. Los resultados destacan una estrecha relación entre los significados del cuidado y la vejez en
clave de deterioro, donde el cuidado queda asociado directamente a la enfermedad y a la dependencia. El estudio muestra que en el contexto uruguayo las expectativas y estrategias en torno al cuidado se encuentran determinadas por lógicas familiaristas. Asimismo se observó que aparece un cierto grado de displacer para los implicados en las relaciones de cuidado.

Natalia Genta y Valentina Perrotta, presentaron su investigación realizada en conjunto con Karina Batthyány. La misma analiza los cuidados de calidad para personas mayores desde la perspectiva de género. Plantea por otra parte la influencia que tiene el discurso experto sobre las modalidades ideales del cuidado, así como en las decisiones de los individuos, las familias, y las políticas públicas. Se aborda la función de las familias en los cuidados; sus límites; el rol de las mujeres; y las cualidades necesarias para brindar cuidado de calidad. Las autoras plantean que el discurso experto presenta aspectos que refuerzan los estereotipos de género, así como otros que posibilitan una transformación de los roles asignados a partir de una distribución equitativa del cuidado.
Señalaron que habilitar formas extrafamiliares de cuidados permitirá trabajar mejor de cara al principio de autonomía personal de las personas mayores dependientes. Y marcaron que las habilidades de cuidado pueden ser aprendidas y realizadas tanto por varones como por mujeres.

La investigación de Robert Pérez Fernández busca describir y analizar los recorridos que realizan personas con demencia y sus familiares cuidadores para la atención de estos trastornos en el sistema de salud de Uruguay, identificando los puntos de demora. Los resultados señalan una media de demora de 35 meses desde que inician los síntomas hasta que se realiza el diagnóstico. Un tema de tipo ético subrayado en la presentación es el de la ocultación del diagnóstico a las personas afectadas, a casi el 70% de las personas con demencia no se les informa del diagnóstico. Entre otros datos que arroja la investigación se desprende que el tratamiento disponible es casi exclusivamente farmacológico. Asimismo que el 78% de las cuidadoras presenta sobrecarga. El investigador señaló la ausencia de equipos interdisciplinarios que puedan trabajar en el diagnóstico, así como de equipos de referencia para que los profesionales aborden sus afectaciones, tampoco hay mecanismos de apoyo y seguimiento a la asimilación del diagnóstico para las familias. La investigación muestra la necesidad de vincular los dispositivos de atención a la salud con los de cuidados.

Adriana Rovira planteó que la implementación de un sistema de cuidados en Uruguay generará una nueva sectorialidad, que deberá articular las prestaciones en lo que hace específicamente a la vida privada de las personas y a lo que esto conlleva como desafío. A su vez está presente el hecho de que las familias han sido las prestadoras históricas de los cuidados. Señaló que las identidades de las mujeres que cuidan son muchas veces desvaloradas, y que hay que poder pensar las cargas simbólicas adjudicadas a los cuerpos femeninos y masculinos de cara a un sistema de cuidados. Otro de los desafíos identificados es incluir estas tensiones que colocan no solamente desde un lugar sanitario y social sino político a las personas mayores.

Módulo de vejez

El módulo de indicadores de vejez fue presentado por Manuel Píriz, del Observatorio Social y Soledad Rodríguez de Inmayores.

Manuel Píriz señaló que el módulo de indicadores de vejez y envejecimiento construido por el Observatorio Social junto a Inmayores caracteriza el panorama sociodemográfico de las personas adultas mayores, sus condiciones de seguridad económica, salud y bienestar, y los entornos físicos y sociales.

Señaló que el observatorio es en esencia una herramienta dinámica y de uso libre a través de internet. El mismo permite realizar múltiples lecturas sobre las dinámicas del bienestar y el desarrollo social del país a través de indicadores sociales que muestran diversas dimensiones de la población. También permite consultar información relativa a los programas, planes y proyectos sociales que se desarrollan desde el Estado.

Por su parte Soledad Rodríguez subrayó la importancia de establecer un módulo de vejez, basado en una perspectiva de derechos humanos. Marcó el compromiso de Inmayores con la generación y sistematización de información relativa a la vida de las personas mayores en el Uruguay. Y señaló que si bien hay temas sobre los que existía información previamente, se inaugura una etapa de producción de datos referida por ejemplo a abuso y maltrato, dependencia, o establecimientos de cuidados, sobre los cuales no había información en el país. Esto articula un punto de inflexión al desglosar datos importantes sobre un grupo poblacional muchas veces tratado antes como residual.

Planteó el compromiso de Inmayores a seguir generando información sistemática, confiable y novedosa para conocer las especificidades de las personas mayores, pudiendo intervenir adecuadamente desde las políticas públicas.

Los datos que suministra el observatorio se desprenden de múltiples fuentes institucionales así como de información generada recientemente por Inmayores.

 

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