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Acciones estatales intervienen ante maltrato

Protección regional

Persona mayor siendo atendida por un joven
Fecha: 24/06/2014
Autor: INMAYORES

En el marco del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y el Maltrato en la Vejez, Inmayores entrevistó a dos expertos de países vecinos para compartir experiencias y dar a conocer los avances dirigidos a la protección de los derechos de las personas mayores. Desde Argentina, Mónica Roqué en tanto Directora Nacional de Políticas para Adultos Mayores de Argentina; y desde Chile, Máximo Caballero en tanto Encargado Nacional del Programa Contra el Maltrato y Abuso del Servicio Nacional el Adulto Mayor, respondieron algunas interrogantes relativas al trabajo desarrollado en sus países.

El abuso y el maltrato son problemáticas extendidas mundialmente que afectan a las personas mayores. La Organización Mundial de la Salud lo considera “un importante problema de salud pública y de la sociedad”. Agrava el problema el hecho de estar invisibilizado y subestimado. En muchos casos se lo considera un asunto privado que no amerita la intervención de terceros, y mucho menos la intervención pública. De ahí que sea común, en casi todos los países, no contar con datos específicos de cuántas personas mayores sufren algún tipo de abuso o maltrato, qué abusos son los más sufridos por los mayores, o cualquier otro desglose de datos por sexo o rango de edad. Esta inexistencia de datos imposibilita la elaboración de diagnósticos certeros para atacar la problemática y plantea un largo camino a recorrer.

En un proceso de conciencia regional en la última década, los países han ampliando la protección y el enfoque desde donde promover los derechos de las personas mayores. En este contexto la creación de institucionalidades ha cobrado relevancia.

En 2002 se creó en Chile el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), como un servicio público descentralizado, cuya misión es “velar por la plena integración del adulto mayor a la sociedad, su protección ante el abandono e indigencia y por el ejercicio pleno de los derechos asegurados por la Constitución de la República y las leyes”.

Argentina por su parte, según señaló Roqué, cuenta con un acumulado en derechos de los mayores desde la época de Perón. Pero es a partir de 2003 cuando se ponen en marcha una gran variedad de programas para promover la autonomía y participación de las personas adultas mayores. Actualmente la institucionalidad rectora es la Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores (DINAPAM), que depende de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

 

Conociendo el problema social

Al consultarle a los expertos qué tipos de abusos y malos tratos son los más usuales, la escasez de datos emerge como una barrera para conocer la situación real de las personas mayores. Sin embargo estos países han avanzado en relevamientos que reportan un panorama de aproximación a la problemática.

Roqué informó que la DINAPAM “realizó un relevamiento a nivel nacional sobre la Percepción de los Adultos Mayores sobre Discriminación, Abuso y Maltrato entre los años 2007 y 2009. Este estudio se hizo dentro del Programa Nacional de Prevención de la Discriminación, Abuso y Maltrato, que desde el 2006 la DINAPAM viene implementando en todo el territorio argentino. Este programa se transformó hace dos años en el Programa Nacional de Promoción del Buen Trato a los Mayores, con un sentido más de inclusión y propensión del cambio cultural y no solamente la penalización de las situaciones de abusos y malos tratos”. Según Roqué la encuesta reportó los siguientes datos: “de 1064 personas encuestadas, el 36,8% había vivido alguna situación de maltrato, siendo el más frecuente el psicológico (37%), siguiendo en segundo lugar el físico (15,5%). Cuando preguntamos dónde sucedió, vemos que mayoritariamente sucedió en el hogar y de la mano de un familiar. Nos preguntamos entonces qué rol juega la familia en esas situaciones. Si bien observamos que el maltrato en mayor medida se produce por un familiar, también observamos que una de las principales redes de ayuda es la familia, sobre todo los hijos. Ante la pregunta ”¿con quién habló de la situación sufrida?”, refieren en primera medida a los hijos, pero muy cerca de este porcentaje están los amigos”.

Por su parte, Caballero analizó que: “los principales agresores suelen ser familiares directos y el cónyuge en el caso de las mujeres. La situación de vulnerabilidad por parte de los mayores adquiere cierta impunidad ante el maltrato, donde es cada vez más urgente ampliar y fortalecer los mecanismos de protección. Si bien, existiría un porcentaje de personas mayores expuestas a situaciones de abuso, violencia o maltrato, y no se cuenta con datos fehacientes del fenómeno, es posible señalar que en virtud del Estudio de Prevalencia del Maltrato a las Personas Mayores, realizado por SENAMA el año 2012 en la Región de Valparaíso, se reportó que el 35,3% de las personas mayores ha sufrido alguna vez maltrato psicológico y 9,2% negligencia en el cuidado”. Plantea que según el estudio, “el maltrato psicológico se explicaría por una serie de factores sociales y familiares que se relacionan con la infantilización de las personas mayores y lo arraigado que se encuentra el maltrato hacia ellas en la sociedad chilena. Muchas veces el maltrato se da por el modo de relación que se establece con las personas mayores a quienes se les despoja de sus posibilidades de ejercer la autonomía, no permitiéndoles tomar sus propias decisiones, coartándoles su libertad esencial y sus posibilidades de desarrollo como personas. Estadísticamente menor, pero no menos relevante, son las situaciones de abuso patrimonial, abandono y negligencia, que también se observan en Chile. Del mismo modo, se ha ido visibilizando el maltrato institucional como otra representación del maltrato hacia la población mayor, específicamente en los establecimientos de larga estadía”.

Roqué destacó que para protegerse de los malos tratos, la persona mayor necesita hacer valer sus derechos: “algo fundamental es el empoderamiento, que no permitan el maltrato, aun cuando venga de los hijos. Es muy importante que ellos sean conscientes de que sucede el maltrato y que no se naturalice. Cuando esta situación sucede lo importante es comunicarlo, hablarlo, con otro familiar, o con los amigos, o con los profesionales. En la encuesta, ante la pregunta “¿Habló de esta situación con alguien?”, el 20% contestó que no. Al no hablarlo no hay posibilidad de ayudar.”

 

Acciones de prevención y de buen trato

En Argentina

Entre las acciones dirigidas a dar cobertura a la problemática, Argentina puso en marcha, en 2006, un programa específico de prevención y abordaje del abuso y el maltrato, que desde 2012 se llama Programa Nacional de Buen Trato a los Mayores, que es, según Roqué, un tema prioritario en la agenda de gobierno.

Asimismo, desde hace dos años se realiza una campaña nacional de Buen Trato a los Mayores, que dura todo el mes de octubre. La campaña consiste en spots publicitarios, movilización de parte de los adultos mayores, capacitaciones y seminarios. “También generamos acciones de sensibilización todos los 15 de junio. Esto es posible -plantea Roqué- porque estamos apoyados en una mirada territorial que implica trabajar en cada rincón de nuestro país, codo a codo con todas y en cada una de las provincias, reconociendo las particularidades en cada región, para así fortalecer las redes comunitarias e interinstitucionales a favor de un país para todas las edades.”

Pero además de tener un programa específico sobre la promoción del buen trato, abordan el tema con otros programas como el Programa Nacional de Cuidados Domiciliarios, el Programa La Experiencia Cuenta, que consiste en la trasmisión de oficios por parte de los mayores a otras generaciones, el Programa de Voluntariado Social y el Programa de Fortalecimiento Institucional que forma a las personas que trabajan en las residencias de larga estadía y en los centros de día y proporciona subsidios para mejorar la planta física. Asimismo Roqué destacó el posgrado de Gerontología Comunitaria como experiencia influyente en temas de buen trato a las personas mayores.

En Chile

Entre las acciones destinadas a trabajar por una vida sin violencia para las personas mayores, Caballero comentó que el Programa de Buen Trato al Adulto Mayor (Ex Programa Contra el Maltrato y Abuso al Adulto Mayor), del que es encargado se desarrolla en tres componentes:

El componente de Promoción de Derechos de las Personas Mayores que desarrolla acciones para dar a conocer el programa, difundir los derechos de las personas mayores y entregar información.

El componente Prevención del Maltrato a las Personas Mayores, tiene como objetivo generar espacios para prevenir el maltrato a las personas mayores, especialmente en el desarrollo de estrategias intergeneracionales, para promover el buen trato a las personas mayores, principalmente a través de espacios de capacitación, Mesas Provinciales de Prevención del Maltrato al Adulto Mayor, jornadas de trabajo, entre otros.

Por último, el componente Protección del Maltrato a las Personas Mayores, desarrolla la atención, gestión y coordinación de casos y consultas que afecten a las personas mayores, especialmente en cuanto a la violencia intrafamiliar.

Entre otros tipos de acciones, Chile cuenta con las Oficinas de Protección de Derechos del Adulto Mayor, instaladas en algunas comunas del país y convenios específicos con Clínicas Jurídicas de las universidades.

 

Desafíos

En la instalación de una cultura por el buen trato, los desafíos son múltiples. Caballero declara que el SENAMA trabaja fuertemente para fortalecer el enfoque de derechos, la participación social, así como la descentralización del servicio. También en “reconocer fuertemente que los adultos mayores son sujetos de derechos y un capital social activo”.

Roqué declara que el desafío más fuerte está en “revertir la situación de desconocimiento o naturalización de las situaciones violentas instaladas en el medio cotidiano de los adultos mayores. Los estereotipos que suelen considerar a todos los mayores como enfermos, menos capaces, con muy poca memoria, nada de sexualidad, terminan reduciendo las posibilidades de desarrollo y expansión personal. Para revertir estos estereotipos la sociedad debe darse cuenta que la vejez es una etapa con pérdidas y ganancias al igual que otras etapas de la vida, y que puede ser la gran oportunidad que tiene muchos seres humanos para encontrar la verdadera felicidad”.

 

 

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