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Jornada de reflexión en Durazno

Recreación y derechos

Persona mayores bailando con cintas de colores
Fecha: 02/08/2013
Autor: INMAYORES

De todas partes vienen 

Amanecía encapotado el cielo de la ciudad de Durazno el último viernes de junio. Los pasillos y salas de la Iglesia Mormona, sede del encuentro, apenas empezaban a acondicionarse cuando llegaban, curiosas y dispuestas, las primeras asistentes al taller. La mayoría eran mujeres y habían madrugado para trasladarse desde Blanquillo, Sarandí del Yí, Villa Carmen, La Paloma, o incluso, Paso de los Toros. Los locatarios también decían presente. No todas eran personas adultas mayores, estaban, por ejemplo, tres efectivos de la Policía Comunitaria. Para algunas de las veintiséis personas que asistían a esta instancia de reflexión en Recreación y Derechos Humanos, eran sus primeros acercamientos a actividades en donde pensar, colectivamente, la vejez.

Después de acondicionar el lugar, con la amable colaboración de Magdalena Recoba, Directora Departamental del MIDES de Durazno y Fernando Silva, también de esa dependencia, se dio por inaugurada la jornada. Sara García, Coordinadora de Territorio de Inmayores y la Referente Territorial de esa zona, Cecilia Dominioni, habilitaban a pensar el lugar que ocupa la recreación en la perspectiva de vejez y envejecimiento. Apoyándose en diapositivas y en diálogo abierto con los presentes, el taller empezaba a despertar cada vez más interés.

La propuesta 

Cuando Cecilia Dominioni empezó a trabajar en la zona en 2012, había mucho por hacer. Cierto que desde 2010, cuando aún INMAYORES no era tal, cuando había un Área de las Personas Adultas Mayores, ya había habido acercamientos entre el MIDES y la sociedad civil. La Red Nacional de Adultos Mayores (REDAM) empezaba a armarse. Y algunos viejos de Durazno ya participaban en organizaciones de distinta índole, pero a partir de la REDAM esas organizaciones entraron en un diálogo más fluido, a interactuar por un objetivo más grande y más fuerte que los uniera: los derechos para toda la vida. La participación social -que para el caso vale decir: actuar en colectivo, preguntar, exigir, proponer- desde entonces se viene fortaleciendo.

Sara García -quien trabajaba para el Área- recuerda que en aquellos años “la participación estaba muy acotada a la capital del departamento. Esta misma situación se replica en casi todo el país. De ahí la necesidad de ampliar, de incluir, de pluralizar la participación”. 

Este trabajo aumentó cuando el Plan Nacional de Envejecimiento y Vejez era un borrador que invitaba a participar en él, a interrogarle, manosearle, proponerle. Cuando se hizo papel y compromiso, se buscó sostener la participación a través de un proyecto colectivo y concreto. Fueron ellas, las personas de la REDAM de Durazno, que optaron por la Recreación. Entendían que ahí había tanto una potencia como una herramienta, que les permitiría multiplicar, pluralizar, ingresar a nuevas zonas. Es que ellos quieren aportar lo suyo en su comunidad, trabajar con aquellas personas que por distintos motivos se ven impedidos de asistir a estas actividades, esas personas que están, por ejemplo, en centros de larga estadía. 

Y así, con esas ganas y ese compromiso, con la mente y las manos abiertas, recibieron a Águeda Restaino, quien habría de darles herramientas prácticas para que después ellos replicaran en sus comunidades. 

Re-crear: ¿divertirse o crear? 

Pero antes, ¿en qué consiste la recreación? ¿Es meramente una forma de divertirse, de jugar en equipo? Podría ser solo eso y de hecho, muchas veces, la recreación se limita a entretener. Sin embargo, Agueda Restaino -Presidenta de la Asociación Uruguaya de Animadores y Auxiliares Gerontológicos (AUDAAG)-, propone algo distinto. Y no es la única. Ya en el Plan Nacional de Envejecimiento y Vejez, INMAYORES establecía como una de sus líneas estratégicas “promover la inclusión de la perspectiva de envejecimiento y vejez en el deporte, la actividad física y la recreación” (línea estratégica 13, página 63). Asimismo, asumía como compromiso “generar instancias de reflexión y debate sobre el lugar que ocupa la vejez y el envejecimiento en la agenda de la formación y práctica de deportes, actividad física y recreación”. 

El sociólogo francés, Roger Caillois, en su célebre Los juegos y los hombres. La magia y el vértigo (1958) empieza por definir al juego como una actividad libre en cuanto que el jugador elige participar en ella; separada en tanto se halla delimitada espacial y temporalmente; incierta porque la duda sobre el resultado se prolonga hasta el final de la partida; improductiva por no crear bienes ni riqueza materiales ya que actúa en una esfera inmaterial; reglamentada por hallarse sometida a convenciones y; ficticia porque recrea una realidad secundaria, una lógica no real. 

Son varios los autores, recreadores e instituciones en el mundo que ven en la recreación una herramienta para intervenir en la sociedad. Y es que se reconoce que las actividades recreativas habilitan la expresión de necesidades y capacidades que se trabajan en colectivo de manera lúdica. 

Es entonces legítimo pensar las posibilidades que ofrece la recreación en tanto herramienta de transformación social y no solo como un fin en sí misma. Esto es posible si se utiliza la recreación como instrumento para la promoción de derechos. Para el caso, la promoción de los derechos de las personas mayores. 

Existe otra dimensión que es de vital importancia, la capacidad de multiplicar su impacto. Esto es lo esperable de cada una de las personas que asistieron al taller y uno de los objetivos en ese día de junio, en Durazno. 

Las cosas en práctica 

Luego de que Sara y Cecilia brindaran elementos desde donde pensar productivamente la recreación y de preguntarse por las posibilidades de incluir en ella la perspectiva de vejez, llegó el momento que todos esperaban: llegó Agueda. 

Al ingresar al salón su sonrisa iluminó la sala. La bienvenida fue auspiciosa. La recibían con besos y abrazos. Ya la conocían, Agueda es una referente en animación gerontológica. Lleva años trabajando y pensando en el tema, poniéndole cuerpo al desafío. 

Hoy tiene 73 años y confiesa haber usado técnicas de recreación primero en niños y adolescentes. A raíz de que a su madre le diagnosticaron Alzheimer se enfocó en gerontología y descubrió que era “un campo fértil para trabajar las necesidades de la gente mayor”. Su trabajo en aquel comienzo era voluntario y aún hoy cuando la ocasión lo amerita. Ha asistido a cursos en varios países de la región, por lo que su formación es diversa y sostenida en el tiempo. Posteriormente, en 2001, fundó AUDAAG con otras compañeras. 

Ella propone a la recreación como una “acción deliberada para abordar el tiempo libre”. La destaca por brindar estado de motivación permanente, pero sin olvidar jamás la dimensión ética -esa que hace a los derechos-. En ella la empatía, la participación voluntaria, lograr habilitar el desarrollo de las capacidades de las personas, cualquiera sean, emergen como ideas fuerza que Agueda propone, habilita y sostiene. 

Traía vestimenta sport, unos championes que lucían cómodos y aptos para saltar y correr y una maleta. De ella, lo primero que salió fue un peluche con forma de tigre. El tigre pasó de mano en mano a cada de uno de los asistentes. Las personas lo recibían y debían decir una palabra, la primera que se viniera a la mente. “Amor”, “compartir”, “alegría”, entre otras de la misma estirpe, empezaron a inundar la sala con un aire acogedor y cargado de ricos perfumes. Y es que el tigre olía a flores. Luego de esta dinámica, el pequeño felino se retiró cargado de mimos, y Agueda mirando a cada uno de los asistentes, franca, frontalmente, les hablaba y preguntaba sobre su visión de recreación. Y así, en colectivo, se iba tejiendo una red de conceptos y prácticas que interpelaban la atención y las reflexiones de todos. 

De la maleta también salieron colores. Cada cinta entregada iba formando puentes, redes y telas de araña, según los movimientos de las personas. La música se hizo escuchar y en el baile todo se transformó en un mar de cintas, personas y colores. A cada juego le correspondía una función y terminada la dinámica Agueda rescataba impresiones conjugando práctica y teoría. 

Para el momento en que el sol estaba en el punto más alto de su elevación sobre el horizonte, ya nadie tenía su sacón puesto. La relajación, la alegría y la calidez eran estampa en este escenario.

Homo ludens

El ser humano ha desarrollado en la acción lúdica su capacidad de simbolizar. Conocido es que los niños aprenden jugando. Sobre este concepto se erigen muchas instituciones educativas dirigidas a la primera infancia. El juego recrea roles y valores que no son otros que los de su contexto inmediato, o bien aquellos que los educadores quieren que el niño interprete, recree, represente para internalizar, a través del juego esos roles o valores propuestos como legítimos. Las niñas podrán jugar a las muñecas recreando de esa manera un futuro rol maternal y el valor del cuidado al niño -representado en la muñeca-. Así este juego no es otra cosa que la reproducción de pautas de género socialmente aceptadas como legítimas. Más allá de la validez que puedan o no tener estas pautas de género (ese rol y ese valor), nos sirve para ejemplificar cómo el juego juega un rol de herramienta. Hay un proceso de aprendizaje en el juego. Se trata de un medio para llegar a determinados fines.

Se podrá comprender entonces que es un arma de doble filo. El aporte positivo del juego lo determinará aquel que dirige y propone -podríamos hablar ya de la figura del recreador- desde qué ética, desde qué moral, se establece el juego. La recreación no contribuirá al desarrollo humano en ausencia de una dimensión moral y ética inclusiva. Por lo tanto hay que tener en cuenta que el ocio y la recreación reproducen muy diversos valores y expresiones que no necesariamente son consecuentes con una sociedad en las que los derechos humanos sean respetados y promulgados. Para evitar el mal uso del juego, para evadir su potencialidad negativa, es necesario combinar una ética sustentada en la inclusión y el respeto de la diversidad. Oponiéndose, de manera clara y precisa, a aquellas prácticas que contradigan los fundamentos de una sociedad en la que todos pueden desarrollarse en plenitud.

No es un juego de niños

Retomando la capacidad de simbolización desarrollada a través del juego, es importante resaltar una vez más que el juego, aunque asociado históricamente a la infancia, no es exclusividad de esa etapa vital. Como se ha venido desarrollando aquí, es un instrumento válido que emerge como cada vez más necesario para el proceso de aprendizaje e internalización de pautas inclusivas. El adulto también puede aprender jugando. Puede poner en juego y en el trabajo con los demás la revisión de prejuicios y preconceptos nocivos y bien arraigados en nuestra sociedad, como lo son aquellos que hacen a la imagen deficitaria y discriminatoria de la vejez.

Después, la seguimos

Estela es una de las integrantes de la REDAM que vino desde La Paloma, una localidad duraznense donde habitan unas mil quinientas personas. Al ser consultada por INMAYORES sobre por qué trabajar en recreación dice: “me interesa la recreación como oportunidad para superarme personalmente. Pero además me interesa, sobre todo, para compartir experiencias con las personas que están en centros de larga estadía. Están solos y faltos de toda esta parte afectiva, de movilización, de compartir, de sociabilizar, de integrarse. Eso es fundamental. Teniendo esa finalidad es que me interesa mucho la recreación”.

Gladys, integrante de la REDAM de Villa del Carmen comparte su experiencia “estoy en un contexto donde las personas son muy cerradas, les cuesta participar de las reuniones, soltarse, entonces la recreación nos ayuda a sortear esa situación”. 

Por su parte, Graciela, una efectiva de la Policía Comunitaria cuenta que “desde la Comunitaria nos preguntamos ¿cómo podemos ayudar al adulto mayor? Y no teníamos las herramientas. Ahora acercándonos a la REDAM podemos acercarnos al adulto mayor desde otro lugar”. A lo que Esteban, otro joven efectivo, agrega “yo estoy muy agradecido de poder participar. La verdad es que se nos han presentado casos realmente preocupantes donde la persona mayor queda sola y a veces está imposibilitada, por no poder caminar o que es dependiente, y se encuentra sin asistencia. Al acercarnos al adulto mayor podemos conocer mejor su situación y prevenir abusos o abandonos. Esta instancia para nosotros es muy aprovechable. Además acá, hoy, nos hemos sentido muy cómodos y bien recibidos”.

Cecilia, la Referente Territorial de INMAYORES, nos comenta: “es importante que, además de los viejos, otros actores se acerquen y se sensibilicen en asuntos de vejez y derechos humanos. La construcción de una sociedad en la que todas las personas de todas las edades sean incluidas, es una tarea que nos compete a todos”. Vincular a las personas mayores en esta tarea es un ejercicio que asume cotidianamente la REDAM en todo el país.

 

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