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Conductora a contracorriente

La vejez de las mujeres trans

La vejez de las mujeres trans
Fecha: 19/04/2013
Autor: INMAYORES

Gloria Alvez preside la Asociación Trans del Uruguay que trabaja desde hace veinte años por los derechos de las personas trans. INMAYORES dialogó con ella sobre logros y desafíos políticos vinculados al envejecimiento de las personas del colectivo y sobre su activismo social.

Entre las personas que viven con otra identidad de género respecto a la asignada al nacer se encuentran las mujeres trans. Vivir esta identidad implica, de hecho, sobrellevar a diario situaciones de particular exclusión social y discriminación. Forzadas por el rechazo al que se ven expuestas, van construyendo sus vidas sobre un trayecto de desvinculación con las instituciones. A menudo rechazadas por sus familias de origen y por la dinámica expulsiva de las instituciones educativas, quedan en condiciones severamente desiguales para el ingreso al mercado de trabajo, viendo así limitado su acceso a la vivienda, la atención sanitaria o al trabajo digno.

En nuestro país estas vulneraciones están siendo contempladas en el diseño de políticas y programas específicos (Ley Nº 18.620 de derecho a la identidad de género y al cambio de nombre y sexo en documentos identificatorios; el acceso a la Tarjeta Uruguay Social; la inclusión de la categoría Trans en los formularios y protocolos del MIDES; la sensibilización a funcionarios públicos). Por otro lado la reciente aprobación de la ley de matrimonio igualitario ubica a las trans en igualdad de condiciones ante la posibilidad de contraer matrimonio.

A raíz de la carencia de información detallada para intervenir desde una perspectiva de derechos humanos, surgió la necesidad de relevar datos sobre situaciones como vivienda, salud, familia, cuidados a la dependencia o acceso cultural. Para trabajar en tal sentido, el Plan Nacional de Envejecimiento y Vejez presentado en octubre de 2012, planteó el compromiso de apoyar la investigación sobre identidades de género y orientaciones sexuales. El objetivo es conocer cómo viven distintos grupos de personas del colectivo de la diversidad sexual, teniendo en cuenta su formación, su trabajo, el acceso a la salud, las relaciones familiares, vecinales y la participación social.

Aunque en los últimos años se han producido algunos avances referidos a la protección de derechos de las personas trans, resta mucho para alcanzar su completa inclusión en la sociedad. INMAYORES conversó sobre estas problemáticas con Gloria Alvez, quien con 69 años de edad es una referente del colectivo. Hace veinte años fundó, junto a otras compañeras, la Asociación Trans del Uruguay (ATRU), núcleo participante de diferentes espacios de trabajo tanto en políticas como en promoción de derechos y hábitos saludables dirigidos en primer término hacia las trabajadoras sexuales trans.

ATRU cuenta con cerca de 250 integrantes y es representada por Gloria en la Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans (REDLACTRANS). Esta red -integrada por 18 países- trabaja con el propósito de hacer efectivo el cumplimiento y el ejercicio de los derechos humanos desde y hacia la población trans; generando incidencia en políticas, participación y acciones en salud, educación y justicia.

Desde 1994 las uruguayas asociadas en ATRU se reúnen buscando posibles salidas a sus problemas. En aquel momento la situación más apremiante era terminar la jornada laboral en la comisaría detenidas. Entonces se empezó a gestar la Ley de Protección al Trabajo Sexual (Nº 17.515), que regula las condiciones del ejercicio de la prostitución y que establece en su artículo 3º que por el solo hecho de realizar su actividad no serán pasibles de detención. Ya en el 2003, las trans femeninas fueron convocadas a participar de la comisión que reglamentó la ley, integrando con posterioridad la Comisión Nacional Honoraria de Protección al Trabajo Sexual, creada en la órbita del Ministerio de Salud Pública (MSP).

Si bien desde ATRU reconocen el avance que la ley representó, habilitando su reconocimiento como trabajadoras formales, consideran pasados los años que no fue suficiente su abordaje en lo relativo a la salud. Por ello proponen que una posible reformulación establezca mejoras en los controles sanitarios. Así pretenden incidir en la adecuación de los exámenes médicos rutinarios, contando además con un personal sensibilizado e integrador.

En otro plano de su activismo Gloria es de hecho un agente de comunicación entre las trabajadoras sexuales y el MSP. Por las noches recorre las zonas de trabajo entregándoles los sets que proporciona el MSP para la protección de enfermedades de transmisión sexual que incluyen preservativos y lubricantes, además de folletos elaborados por ATRU que promueven el autocuidado, los derechos y la buena convivencia con el vecindario.

Su trabajo diario se sostiene en la defensa del derecho a la vida -que no es algo muy distinto al de llegar a ser vieja-. Derecho vulnerado en su colectivo al situarse entre quienes cuentan con menores expectativas de vida. Desde el punto de vista de la protección del ciclo de vida, distintas fuentes han planteado que son pocas las mujeres trans que llegan a viejas; identificando entre las situaciones prevalentes de muerte temprana los efectos de las intervenciones quirúrgicas realizadas en malas condiciones, las muertes violentas, el VIH/Sida y los estilos de vida no saludables. Entre las que sí llegan a mayores se han constatado carencias en la red de protección social y por tanto dificultades para el sustento básico, el desenvolvimiento diario y la realización de un estilo de vida saludable.

Bien puede decirse que Gloria encarna eso que se ha dado en llamar envejecimiento activo1, en particular, desarrollado en condiciones de fuerte estigmatización y desafiliación institucional. En ese contexto parece ser una conductora a contracorriente, una promotora de la inclusión de su colectivo y suya propia al defender y promover que sus derechos se hagan efectivos. Milita con un optimismo crítico y discreto y con una vejez recién inaugurada y asumida.

Cuidar en salud

Gloria promueve en las generaciones más jóvenes una reducción de daños referida al consumo de sustancias: “a aquellas que se drogan, lo que les comento es que consuman un poco menos y a las que beben también”. Además promueve el cuidado ante las intervenciones quirúrgicas. “Algunas se colocan siliconas en su cuerpo, a algunas les hace bien y hay cuerpos que las rechazan y les hace mucho daño. El tema -subrayó- es que no sabés con quién te lo estás haciendo”. Estas intervenciones son usualmente realizadas en condiciones precarias, determinadas por la dificultad de acceso a intervenciones seguras. Pero observó que “cada cual tiene la opción de vivir como quiera y de hacer de su cuerpo lo que quiera”.

En cuanto a cómo la persona vive su envejecimiento, la forma de verse a sí misma, parecería que las mujeres trans no son ajenas a la extendida sobrevaloración de las características físicas de la juventud y a las dificultades en el relacionamiento con los semblantes de la vejez. Lo que eventualmente podría estar generando situaciones de malestar relacionadas al propio envejecimiento y a la imagen que cada una tiene de sí misma. “En las chicas jóvenes siempre ocurre eso de pensar que no van a llegar a ser grandes. Yo creo que tampoco lo pensé; no pensás en la vejez porque creo que si lo pensás es algo que te va a torturar. Es como la chica que se hace los pómulos, se hace la nariz, se estira los ojos, es una preocupación de no querer avejentarse, pero los años igual llegan”.

Hoy en día trabaja como encargada de la pensión donde vive en el barrio Palermo. Al parecer en ese barrio montevideano se ha generado un ámbito de particular respeto e integración hacia las vecinas trans, observable incluso en sus manifestaciones populares.

Despatologización trans

Que no se consideren las identidades trans una enfermedad psiquiátrica es un logro tan importante como reciente. En diciembre de 2012 la Asociación Americana de Psiquiatría, sociedad canónica en la materia, decidió eliminar de sus manuales las identitades trans. Entre otros motivos de peso jugaron los cuestionamientos al modelo de identidad de género heteronormativo generadas por un movimiento participativo de personas trans a nivel global. ¿Qué significa modelo heteronormativo? La valoración excesiva de la heterosexualidad como modelo natural. El que además prescribe determinadas maneras de ser mujer u hombre y de vincularse en sociedad.

Pero en los años cincuenta Gloria era pensada por la autoridad como un niño enfermo. “Yo soy una de las tantas del interior, soy de Salto. Intenté irme de mi casa. Bueno, mi papá intentó ahorcarme y terminé con 13 años en el Consejo del Niño”. En aquel entonces Gloria y un compañero mantuvieron relaciones. “El director se lo dijo al médico y me internó en el hospital”. Esa expresión sexual entre adolescentes fue decodificada por la institución como una desviación de la normalidad y una perversión que seguramente se podía -pero que sobre todo se debía- curar. “Allí me acostaban en la camilla y me hacían hipnosis”. El tratamiento no se limitaba a esta intervención del alma. “También me inyectaron trementina en una pierna lo que producía un absceso muy doloroso”. Recomendada por la psiquiatría de los años cuarenta por eficaz y económica para tratar la agitación psicomotriz, la inyección dejaba al paciente inmóvil durante varios días por causa del intenso dolor.

¿Estudiás o trabajás?

La transfobia a la que se ven expuestas puede comenzar ya en los ámbitos cotidianos de la infancia, continuando en los educativos y laborales. “La chica trans generalmente es expulsada del seno familiar por su condición. Hay quienes aceptan y quienes las rechazan totalmente, si son del interior emigran a la capital y acá se encuentran con todo tipo de cosas. En la parte educativa hacen su colegio y después pueden seguir estudiando -sé que se puede si se quiere- pero hay otras que no les interesa. Hay algunas que se comprometen y quieren salir de muchas cosas. Hay quienes tienen la prostitución como única opción. Y hay aquellas que quieren lograr un trabajo, o no estar ejerciendo la prostitución, o hacerlo lo menos posible. En cuanto a lo laboral es muy difícil que tomen a una chica trans. Yo pienso que viven la discriminación entre los propios compañeros de trabajo y del empleador. Porque está el tema de que puede perder clientela porque lo ven mal. Más allá de que hoy día hay chicas perfectas -por así decirlo-, he visto chicas que son muy bonitas, muy bien arregladas, que perfectamente pueden estar en una oficina o un comercio atendiendo al público, tienen muy buena presencia, y bueno hay otras que no tanto, pero eso no quiere decir que no puedan trabajar en diferentes tareas”, observó. Gloria muestra de esta manera un panorama de situaciones diversas en un colectivo que necesita respuestas que estén a la altura de su heterogeneidad.

Desde la REDLACTRANS se identificaron tres tipos de dificultades que, a nivel regional, determinan el resultado negativo de la búsqueda de trabajo: la visibilidad de su expresión de género trans; la no concordancia entre los documentos de identidad con nombre masculino y la apariencia femenina (en lo cual se avanzó en nuestro país mediante la ley 18.620); y por último el binomio formado por estudios incompletos e inexperiencia laboral.

En lo relativo a las situaciones de vivienda Gloria comentó que “es un problema que tenemos las chicas trans, las chicas y las grandes. Porque pienso que no se ha logrado generar viviendas ni lugares para chicas trans, porque el problema es que sos [considerada en la categoría] hombre solo. No tenés niños a cargo y un conjunto de cosas que te relegan. Algunas tuvieron la suerte de que les haya quedado algo de la familia, porque aunque te expulse no logra desheredarte”.

En cuanto al fortalecimiento de los derechos desde las políticas para las mujeres trans, Gloria planteó que “se debe dar más difusión a los derechos de las trans y de la vejez e implementar aquello que se logró en Argentina de que las chicas trans puedan ser cuidadoras de las personas mayores”. El Programa Nacional de Cuidados Domiciliarios argentino integró personas trans y travestis en el cuidado de personas con dependencia, lo que representa un modo innovador para la región de estimular su inclusión. 

Entre los desafíos que plantea la protección de las mujeres trans se encuentra el fortalecer su participación en las agendas de la diversidad sexual y de las etapas de la vida; la capacidad del Estado de trabajar a partir de sus demandas; y de la sociedad toda de fomentar un cambio cultural capaz de incluirlas en el disfrute de todos los derechos.


1 La OMS señala desde 1990 que el envejecimiento activo es el proceso de aprovechar al máximo las oportunidades para el bienestar físico, psíquico y social durante toda la vida. El objetivo fue buscar un mensaje mas amplio que el del envejecimiento saludable reconociendo el impacto de otros factores además del vinculado al sistema sanitario. Fuente: http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/regato-envejecimiento-01.pdf

 

 

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